martes, 11 de noviembre de 2014

Esta es la primera vez que recito algo de Monica Gae. Y como siempre...un gusto leerla y más aún recitarla.

¿Recuerdas la primera vez que nos vimos?
Yo la he recordado hoy. Y la semana pasada, y hace dos meses. Recuerdo perfectamente aquel momento porque no parabas de sonreír y era la sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Cómo podía brillarle tanto a alguien el corazón, cómo podía alguien tener los ojos tan aniñados y al mismo tiempo la mirada tan salvajemente rasgada. Qué loca me volviste y qué locura tan bonita fue. Recuerdo que yo hablaba sin parar y tú aún no habías pronunciado palabra. También recuerdo que lo primero que me dijiste fue que tenía una flor en el pelo y que al final de la noche esa flor acabó en tu bolsillo. Y que tardaste casi dos semanas en besarme.
Recuerdo lo mucho que querías volar y que tenías en la espalda alas de más de cien colores. Y que odiabas las peleas, las armas, los trajes y los relojes. También que la primera noche llevabas ropa interior de Bob Esponja y que no quisiste decírmelo hasta que supiste que yo la llevaba de Batman. Y que esa noche sólo hablamos, porque hablar contigo era viajar y tú y yo queríamos comernos, y al mundo también.
Recuerdo nuestro último día porque fue el primero que te vi llorar. También recuerdo que esa noche tuviste miedo a volar y que yo te dije que llenaría el suelo de todos los países de almohadas si así volvías a batir tus alas. Y que meses más tarde, las batiste, y aunque nunca te lo dije, tampoco nunca dejé de cuidarte.
Qué caricia tan suave puede ser a veces el pasado. Qué precioso es tenerte y saberte libre.
Qué bonito saber que cuando te fuiste de mi estómago fue para mudarte al corazón.
Qué utopía pensarte y decirte que las razones por las que te quise, siempre serán las razones por las que nunca dejaré de quererte.
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