martes, 20 de octubre de 2015

Llueve

Llueve, y tengo la manía de cruzarme con tu recuerdo cuando el cielo está gris, tal vez porque recuerdo cada lágrima que derramé en el momento en que nos perdimos, tal vez simplemente recuerdo todas aquellas noches escuchando llover juntos desde la ventana. Quien sabe… Pero es cierto que, cuando llueve, la cama se hace más grande y la habitación más pequeña y me ahogo aquí dentro sin ti.
La lluvia cae con más fuerza que la última vez, como con más rabia, como si supiese que te estoy echando de menos y no debería. Como si cayesen todos los reproches que no tuve tiempo a echarte en cara.
No te guardo rencor, ni si quiera te odio, y me encantaría hacerlo, así tal vez te olvide de una vez por todas, pero no. Aún sigo aferrada a un quizá que nunca llega, aún espero ese “ yo también te echo de menos” que nunca escribes.
Y duele, duele estar aferrada a un hasta pronto, si al menos me hubieses dicho adiós..Pero decidiste que era mejor dejar un signo de interrogación abierto por si algún día nos echábamos de menos. Y vaya que si te echo de menos…Pero parece que soy la única.
No entiendo por qué dejaste la puerta abierta si no pensabas volver, créeme que duele menos un hasta nunca que un hasta pronto. ¿Hasta cuándo? Hasta que te des cuenta que ya no tienes nadie a quien querer?¿ Hasta que descubras que ya no te espero y entonces te des cuenta que realmente has perdido y quieres regresar? No, a mí nunca me hizo falta perderte para darme cuenta que quería estar contigo. Y si realmente a ti te hace falta es otra señal de que siempre fui yo quien quiso de verdad.
No te culpo, yo también hubiese salido corriendo a buscar a alguien mejor que yo,  pero te recuerdo que yo supe cómo quedarme cuando el resto del mundo se marchó.  Y me encantaría poder quererte mejor, quererte pero sin peros, sin miedo, sin dudas, sin reproches,  pero cuando se quiere, tan fuerte, tan de verdad es normal que tengas miedo a perder aquello por lo que merece la pena seguir. Y estoy segura que algún día me entenderás.
Algún día cuando quieras tanto a alguien cómo para estar dispuesto a darlo todo, te darás cuenta que amor también es enfadarse por tonterías y correr a pedir perdón, también romperlo todo a trozos y quedarte para volver a unirlos.
Si de verdad piensas que amor es estar siempre bien, sin discusiones, sin celos, sin pataletas..Realmente no has estado enamorado nunca.
Pero ahora ya no importa, ya ni si quiera me queda tinta para escribir que te sigo queriendo, a pesar de todo, y que tal vez quererte sea un error pero juntos fuimos un acierto. Y eso no puedo borrarlo tan fácilmente.
Pero ya no quiero que vuelvas, ¿para qué? Si nunca llegarás a sentir lo que yo siento, si por mucho que regreses siempre me quedará la duda de que puedes volver a marcharte en cualquier momento. Vamos a dejarlo así, con un bonito de recuerdo de lo que pudo ser y nunca será.

Me gustaría prometerte que si vuelves te voy a dar lo mejor de mi, pero lo hice en su momento…Y parece que no fue suficiente.
Por eso hoy, soy yo quien pone un punto final a tus tres puntos suspensivos.


Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario