domingo, 10 de enero de 2016

Por miedo a perderte






Te fuiste buscando un lugar mejor y no te culpo, a nadie la gusta
vivir en una montaña rusa de sentimientos, te fuiste buscando alguien con quien
poder compartir, alguien sin miedo, sin dudas, sin rayadas de cabeza. Tienes
razón, no es fácil estar al lado de una persona inestable, que tal vez te quise
mal...pero no sabes cuánto. Pero tal vez debiste quedarte y aprender a
querernos juntos. Ahora ya da igual, parece que otra te hace sonreír. Me
pregunto si también le harás cosquillas hasta que se enfade, si también le
cantarás aquella canción que era tan nuestra. Me pregunto si ya ha descubierto
que no te gusta ir al cine, si ya le has contado aquella historia que siempre
cuentas de cuando eras pequeño, si ya sabe que cuando estás triste escribes
aunque no tenga sentido. Esta vez no te culpo, fui yo quien no supo decirte que
te quedases, y es demasiado egoísta decirte que vuelvas, no supe cuidarte, debo
dejar que lo haga otra. Maldita mi estúpida manía de llegar tarde. Los dos
sabemos que no fue una cuestión de quererse, te quise, te quiero, eso lo
sabemos, pero tuve miedo, miedo de perder y acabé perdiendo. No era fácil
apostar todo a una carta, sé que era momento de olvidar las dudas y empezar un
para siempre contigo, pero para siempre es mucho tiempo, no pude prometerte
nada que no estuviera segura de cumplir y aquí me ves, volviendo a escribir una
historia que ni siquiera comenzó. Y creo que eso es lo que más duele. Al final
es más sencillo de lo que parece, tuve miedo a ser feliz, miedo a que todo
terminase después y perderte, eras todo para mí y no me podía permitir perderlo
todo. Y por eso te perdí, suena tan estúpido... A veces pienso que si te hubiese
querido un poco menos esto habría funcionado, pero el miedo me paralizó, no
pude arriesgar a todo o nada, sabiendo que todo eras tú, y que si todo
terminaba...Solo quedaría la nada. Y solo quedó eso. Silencio. Tal vez debería
pedirte que volvieses, pero volverías, y no quiero. Sería demasiado egoísta
pretender que vuelvas, tal vez a la próxima aprenda a quedarme sin peros, sin
miedos, sin tener pánico a comprometerme, a las etiquetas, a los para siempre.
Al final confundí libertad con soledad. Y duele. Pero ojala seas feliz, ojala
te den todo lo que te mereces, todo lo que no pude darte, por miedo, por dudas.
Por imbécil.
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