miércoles, 16 de marzo de 2016

Ojala te vaya bien



Tal vez pensabas que ahora lloverían reproches y no va a ser
así, lo único que  me queda por decirte
es que ojala te vaya bien, ojala encuentres a esa mitad que con tanta ansia vas
buscando por múltiples tacones rotos, ojala alguno de ellos te den calor y
merezca la pena también despertar con ellos y no solo acostarse. Ojala
encuentres todo aquello que no supe darte.
Que no es ironía, que lo digo enserio, ojala encuentres
aquello que te mereces y ojala sepas cuidarla y
te cuide como si no quisiese perderte nunca. Te lo mereces, mereces que
aprendan a quererte, que sepan cómo reaccionar cuando estás triste o como
hacerte sonreír. Ojala sigas siendo el  imbécil
con la sonrisa más bonita que se cruzó en mi vida, ojala no pierdas nunca eso
que tienes que te hace tan tú.
Ojala esta vez aprendas a valorar las cosas antes de
perderlas y sepas que las segundas oportunidades no siempre funcionan, que
quieras a alguien el primer día cómo si fuese el último  y que la sigas queriendo así, que no te entre
el miedo, que sigas siendo el tío del que se enamoró. Y no le hagas daño…te
sale demasiado bien, ojala hayas aprendido a marcharte antes de destrozar a
alguien y no viceversa. Si es así...Todo eso habrá merecido la pena.
Ya sé que como yo pasaron muchas por tu llanto y seguramente
lo seguirán haciendo, pero ojala encuentres a alguien a quien llamar hogar y
quedarte a vivir sin la necesidad de tener que visitar otros países, ojala
encuentres todo en una misma sonrisa y ojala sepas hacerla sonreír como merece.
Busca a alguien que no tenga dudas ni miedo, que no se raye
la cabeza, que no se preocupe tanto por ti, que no te quiera tanto, que te
quiera mejor. Alguien con quien compartir tus derrotas como en su día hiciste
conmigo, que te acompañe en los buenos momentos y que nunca te deje solo, que
sepa quererte, que no es fácil, pero merece la pena.
Ojala encuentres un corazón fuerte, ya viste que el mío no
fue capaz de soportar tu indiferencia, alguien que confié en ti, pero no
vuelvas a fallarle o volverá a repetirse tu historia, cualquier corazón
enamorado es vulnerable, deberías saberlo ya, así que no vuelvas a romper otro


No tengo mucho más que decirte, ojala te vaya bien, ojala te
enamores pero esta vez  de verdad, ojala
seas feliz, pero lejos.

lunes, 14 de marzo de 2016

Un nosotros que ya no existe



Sería muy injusto mirarte y decir que no fuiste nada para mi, sería
como intentar borrar un capitulo de mi historia, de nuestra historia, capitulo
que leí mil veces aún sabiendo el final. Un final de un libro lleno de buenos
momentos, tampoco sería justo ahora decir que todo fue una mierda, lo hiciste
muy bien, siempre supiste cómo hacer para tenerme atada a un sentimiento, a una
historia inacabada, a ti. Pasé los mejores momentos de mi vida entre tu risa,
no lo voy a negar, sabias como hacerme sonreír incluso cuando quería romper a
llorar, encontré en tus brazos el hogar donde pasar todo el invierno, donde
resguardarme de la lluvia y del frio, de las despedidas, de toda la mierda que
nos rodeaba, fuiste aquello que siempre quise, fuimos todo aquello que en un
día soñé para un futuro perfecto. Fuiste, fuimos, todo lo que se le puede pedir
al amor, todo lo que se puede llegar a ser; lo fuimos todo cuando todavía éramos
nosotros. Pero el tiempo pasa y tal vez las personas cambian, o tal vez el amor
se rompe, o tal vez ese amor nunca existió y cambiamos los besos por los versos
de despedida, las madrugadas por aquellos atardeceres entre lágrimas intentado
explicarte que ya no éramos los mismos, que ya no quedaba nada de lo que un día
fue hogar. Tal vez fui yo quien peor lo pasó por ser quien se dio cuenta que ya
no me mirabas igual, que aquel brillo de tus ojos había desaparecido poco a
poco, lentamente, y ya no me mirabas como quien encuentra la libertad en otros
ojos. Intenté explicártelo y... Rayadas mías me decías, y tal vez, pero cuando
algo empieza a cambiar... termina cambiando todo. Y lo sabía, había pasado
antes por esto y contigo no iba a ser diferente, cada vez las peleas duraban
más y ya no era suficiente con un lo siento. Era el principio del final, y tú,
seguías sin darte cuenta. Quizá el segundo síntoma fue la forma en que me
abrazaste después de aquella discusión, nunca había sentido tanto frío, tan
gran vacío como aquella vez, nunca había estado tan sola como después de aquel
abrazo y, como duele la soledad cuando es cosa de dos. Lo tercero, y quizá lo
último fueron los te quieros, cuando los decíamos por rutina y no por sentirlo
en ese momento, cuando ni siquiera nos mirábamos a los ojos para entendernos,
cuando nuestras sonrisas iban siempre en dirección contraria. He de confesar
que fue ahí cuando acepté el final, cuando las noches se convirtieron en volver
a leer nuestra historia para saber donde fallé, cuando cambiamos las sonrisas
por mis lágrimas, los besos por los versos, y hacer el amor por declararnos la
guerra. Me intenté alejar antes de aquel final para evitar daños colaterales,
te intenté olvidar sin resultado alguno, pero el tiempo y tu falta de interés
hicieron el resto. Y me fui, me fui porque hacía mucho que no éramos los de
antes, los de la sonrisa eterna, los de los domingos de resaca, los que fueron
todo cuando no eran nada, me fui, y no por ti, ni por mí... fue Porque ya no éramos
nosotros. Y nunca lo volveríamos a ser, ya sabes que cuando algo se rompe nunca
más vuelve a tener la misma forma por mucho que intentes pegar los trozos. Y te
diste cuenta de ello tarde, como siempre. y por mucho que ahora intentes coser
las heridas... siempre van a quedar cicatrices

jueves, 10 de marzo de 2016

Ni contigo ni sin ti



Contigo no puedo y sin ti no quiero, ese es  el resumen de los últimos meses, contigo por
qué me matas y sin ti porque me muero, y así vamos, dando vueltas en mitad de
un quizá, de una duda, de mil preguntas y tan solo la respuesta de querernos.
Es jodido cuando tienes que despedirte y el amor es por ambas partes, porque si
no te quieren…no te quieren y lo aceptas pero cuando dos corazones quieren
estar juntos pero no saben..Duele. Cuando se mueren por estar juntos pero se
terminan matando si lo están, cuando ni contigo ni mucho menos sin ti, ahí es
cuando se entra en una espiral de la que solo puedes salir con heridas y parece
que somos ese tipo de corazones, tan rotos que cuando intentan juntar sus
pedazos siempre salen con más heridas, expertos en llegar tarde, en meter la
pata y valorar cuando ya han perdido, ese tipo de corazones que les asusta
estar bien porque piensan en el próximo golpe, en la próxima despedida, que se
centran demasiado en el ¿ Por qué? Sin preguntarse y ¿ Por qué no?, de los de
no soy negativo soy realista, de estar de mal humor sin motivo aparente, de
tener un conflicto con la soledad, de los de beber de más…Y echar de menos,
Ya me conoces, ahora, si quieres puedes formar
parte de este particular caos, pero no intentes arreglarlo por qué saldrás
herido, ven y siéntate a ver como un desastre puede ser perfecto y como la
perfección me aburre, pero nunca intentes que un corazón roto deje de serlo,
simplemente aprende a querer a esos trozos, aprender a acariciar cada mueca del
pasado, y así, tal vez, algún día formes parte de este maravilloso desastre
llamado vida.


 Pero a
veces hay que aceptar que no, que fuimos norte y sud,  sin preguntar, sin buscar culpables ni
motivos, simplemente aceptar que nunca ganarás la guerra si no estás dispuesta
a perder una batalla, y tal vez perderte es el primer paso para volver a
encontrarme, para volver a confiar en mi, para aceptar que hay corazones rotos que
tienen los trozos tan afilados que terminan llenando de cicatrices a la otra
persona, aunque sea sin querer, aunque le quieras, simplemente hay piezas
preciosas…pero de distinto puzzle. Toca aprender que los corazones rotos solo
dejan de sangrar si eres tu mismo quien lo intenta, si te quieres en lugar de
esperar a que vengan a quererte, si te quieres en lugar de esperar que vuelvan
a hacerte daño.

martes, 8 de marzo de 2016

Siempre tarde



Siempre fuimos dos animales salvajes sin ningún tipo de
intención de quedarnos a vivir en una selva, siempre dos corazones libres, sin
ninguna intención de depender uno del otro, hasta que pasó. Nos enamoramos,
pero en distintos tiempos verbales, te enamoraste, me he enamorado. Llegaste
demasiado pronto o quizá fui yo quien llegó tarde. Quién sabe, pero fue una lástima
no coincidir en el tiempo.
Quise volar cuando quisiste prometer un para siempre, y ahora
parece que soy yo quien tal vez no para siempre…pero ojala mañana vuelvas a
despertar en mi cama, y al otro, y al otro…
Pero parece que te cansaste de esperar, y no te culpo, hay trenes que
solo pasan una vez y me quedé en el andén mirando cómo te marchabas y no fui
capaz de decirte que tenía un billete de ida y dos de vuelta, me quedé en la
estación por miedo, por qué yo también estaba enamorada aun sin saberlo, por
las dudas de si lo que sentías era real, por miedo a cambiar aquello que ya teníamos,
y te perdí. Y es ahora cuando ojala hubiese subido al tren, y ojala me hubiese
dado cuenta antes que aquello si era amor y no un juego de dos corazones que
jugaban a no quererse del todo, a querernos a medias, a ser más que un amigo y
menos que un amor, y eso está bien, hasta que uno de los dos se enamora y al
otro le entra el miedo, y es entonces cuando todo se rompe, cuando alguien sube
al tren y la otra parte, mi parte, se queda esperando a que bajes y vuelvas al
juego de querernos a escondidas. También te digo que nadie te querrá nunca como
cuando yo te quería a medias tintas, nunca habrá un amor tan sano como ese,
cuando no necesitábamos atarnos para sentirnos cerca, cuando éramos dos almas
libres y compartíamos esa libertad en lugar de quitárnosla. Pero al final,
entra el miedo, por una parte de perdernos y por la otra de dejar de ser libre,
de no entender por qué no podemos seguir así si estamos bien. Fui egoísta por
no entenderte, tu necesitabas más y fui yo quien no supo dártelo y no sabes
ahora como te echo de menos, y ojala me hubiese dado cuenta antes que aquello
que sentía eran celos, eran dudas, era miedo a que todo dejase de funcionar,
ojala me hubiese dado cuenta que te quería más de lo que yo misma pensaba. Pero
llegué tarde y confundí la libertad con la soledad, y si, ahora soy libre pero
sin ti, como cuando lo tienes todo pero te falta alguien, ahora ni si quiera me
queda aquello de quererte a medias, y es normal, en el amor cuando alguien
quiere más que otro se rompe la balanza, y estábamos demasiado descompensados,
por qué quise quererte cuando estabas cansado de esperar que te quisiera, porque
fui cobarde incluso para despedirnos.


Te fuiste cuando yo decidí quedarme, te quisiste quedar
cuando decidí que era momento de irme, parece ser que aunque estemos en la
misma estación; Siempre subimos a distintos trenes.