lunes, 25 de abril de 2016

Ojala me quieras libre



A día de hoy aún sigo sin saber si debería
darte las gracias por desordenar mi vida, por romper todas las normas, los
esquemas y las líneas rectas. Tal vez era más fácil vivir sin ti, con la rutina
de no querer de más para no tener que echar de menos, con el yo no me enamoro
que luego lo paso mal, yo vivo el día a día, con no arriesgarme por miedo al
fracaso, con eso de no empezar una batalla por si acaso luego pierdo la guerra,
una vida tranquila, sin acelerar mucho por si no encuentro el freno, dejándome llevar
más por lo que pienso que por lo que siento. Pero llegaste, y pusiste mi mundo
patas arriba y me enseñaste que tal vez te pegues la hostia de tu vida pero la
adrenalina de acelerar vale la pena, que hay que luchar por aquello que ni si
quiera es tuyo, que hay que jugar para ganar, que si no ya estás perdido.
No te voy a mentir; llegaste como uno más,
nunca pensé compartir mi vida contigo, y mucho menos que me terminaría
enamorando de ti, creo que eres la última persona de la que quise enamorarme,
tu siempre fuiste de correr y yo de ver el paisaje, tenías una colección de
corazones rotos demasiado larga como para meterme en la boca del lobo. Otra vez
mis miedos, pero tal vez también me enseñaste que la gente cambia y que no todo
es lo que parece. No sé como lo hiciste pero cuando quise darme cuenta ya era
demasiado tarde para salir corriendo, ya era inevitable reír cuando escuchaba
tu nombre o quedarme mirando tus ojos cómo quien mira los suyos en el espejo.
Tal vez acepté lo que me estaba pasando la
primera vez que desperté contigo, sin darme cuenta llevaba 5 minutos mirando
cómo dormías, hasta que te despertaste y sonreíste ahí, ahí supe que esa
sonrisa era lo que quería ver por las mañanas, por las noches y a todas horas.
Sin querer pasaste de ser el chico que me hacía
reír a ser risa, a ser motivo para saltar desde un precipicio sin saber a qué
distancia está el suelo, y tenias razón, tal vez te revientes la cabeza pero
nadie puede quitarte esa sensación de poder volar. Es eso, me enseñaste a
volar, a no tener miedo del cambio, del riesgo, a quererte hoy sin pensar que
pasará mañana, a no leer el final del libro para poder disfrutar capitulo a
capitulo. Y a día de hoy, sigues siendo mi mejor historia. Y ojala el final
esté lejos, pero duerme conmigo hoy y mañana ya veremos.
Lo que más me gusta de ti es que no tengo que
dejar de ser yo para poder ser nosotros, que me enseñaste que el amor era
totalmente al contrario de lo que yo pensaba, que se puede amar libre, se debe
amar libre, compartir la libertad de dos personas que saben estar separadas
pero no quieren, que no dependen uno de otro y aún así deciden compartir
camino. Me enseñaste a diferenciar amor de obsesión y de la dependencia de
algunas personas, y tenías razón; El amor son dos cuerpos compartiendo
libertad, miedos, dudas, peleas, inseguridades, problemas, alegrías,
reconciliaciones, palabras, momentos, pero sobretodo eso: libertad.


Ningún corazón preso será capaz de querer de
verdad, ningún corazón que encierra será capaz de querer sin hacer daño.
Ninguna persona saldrá sin heridas de una cárcel sin fianza a los que algunos imbéciles
les gusta llamar amor. Ojala me quieras libre 
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