martes, 17 de mayo de 2016

Aquel cabrón



He estado ordenando los destrozos de este año y creo que le debemos
demasiadas facturas al olvido, tengo demasiadas cuentas pendientes con el
pasado y demasiadas preguntas que aún no logré responder, tal vez por eso sigo
escribiendo. Tal vez por la necesidad de gritar que estoy harta de los amores
de rebajas y los te quiero sin sentido, tal vez porque nunca supe como decirte
que estaba harta de tu forma de querer, que si me vas a querer así..que mejor
que no me quieras. Algún día entenderás que amor era aquello que te conté
aquella noche cuando llevábamos alguna copa de más y mucha vergüenza de menos,
y cuando lo entiendas te preguntarás porque no fuiste capaz de darte cuenta a
tiempo. Y estoy segura de ello, y no voy a decirte que nadie te va a querer
como yo y todas esas cosas que decimos para sentirnos bien con nosotros mismos,
no, estoy segura que llegará alguien que te quiera el doble, que sea capaz de
quererte pero sin peros, con todas tus manías y defectos. También creo que
algún día te enamorarás, y esta vez de verdad, y entonces entenderás el daño
que puede llegar a causar un corazón cuando no te pertenece, entonces entenderás
todas las noches que lloré mientras dormías, y todas las veces que me enfadé
sin si quiera tener un motivo aparente, cuando tengas miedo a perder aquello
que quieres entenderás todo eso. Hasta entonces sigue pensando que amor es eso
de ir durmiendo de cama en cama por miedo a dormir solo, de ir de beso en beso
por miedo a que sea la soledad quien se enamore de ti. Ojala cuando te des
cuenta que el amor no tiene nada que ver con eso no sea demasiado tarde. Ojala
abras los ojos antes de quedarte jodidamente solo, porque si, porque el que
juega con tantos corazones al final, cuando ya no tiene nadie con quien jugar
se siente completamente vacío, y ojala no llegues a sentir tanto vacío como el
que sentí yo en su día, cuando decidiste que la mejor opción era jugar a ver
quien hacía más daño. Ganaste y por goleada. Tal vez fue ahí cuando me di
cuenta que no era más que otra de tu colección de corazones rotos, cuando solo
había sido el capricho que no podías tener y por eso lo querías. Tal vez
simplemente te cansaste de que te quisieran, te asustaste al ver que esto no
era un juego, que por fin alguien quería quedarse a compartir tus defectos, y
te fuiste por miedo a quedarte, o por no saber cómo quedarte, o , quien sabe,
lo importante es que te fuiste, ya no importa el motivo. Y es normal, siempre
has ido de brazo en brazo y tuviste miedo de que alguien te llamase hogar,
siempre jugando a querer hasta que te diste cuenta que, tal vez, aquel te
quiero era cierto y entonces tuviste miedo, no de perderme, sino de perderte, a
ti, al cabrón que juega a no enamorarse para no pasarlo mal. Y ahora miramos,
yo soy feliz y tú sigues negando que eres capaz de sentir algo, que alguien
tiene el poder de hacerte daño. Es más cómodo seguir con la coraza de tipo
duro, pero te he visto mirarme como quien mira al horizonte y he visto la cara
de tonto que ponías cuando despertabas a mi lado, que te he visto sonreír como
un niño pequeño la primera vez que te dije te quiero y he visto el miedo en tus
ojos cuando quise irme, Pero sigue jugando a ser un cabrón, sigue siendo el
tipo duro, y cuando te quedes complementa mente solo búscame y dime que tenía
razón, que tal vez te rompan pero no se puede vivir siempre con una coraza, que
tarde o temprano llega alguien que te deja ser completamente tú, y aunque ese
día sea tarde, y no sea yo, te acordarás de todo lo que te dije. Y yo, por mi
parte, no voy a pedirte que vuelvas, pero haré que te arrepientas de haberte
marchado por cobarde, por no saber afrontar que lo que empezó como un juego se
convirtió en aquello que llaman amor, por salir corriendo cuando era momento de
quedarse para siempre. Ojala algún día aceptes que aquel cabrón se enamoró como
nunca, y se fue por lo de siempre, por el miedo a perder, y por eso; perdiste.
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