miércoles, 8 de junio de 2016

Te echo de menos



Te echo de menos, echo de menos cuando sonreías sin ningún motivo,
simplemente por el hecho de seguir viviendo, echo de menos aquellas tardes
donde no hacer nada lo era todo. Te recuerdo hace unos meses siempre con ganas
de luchar, con una sonrisa por bandera y sin más patria que donde estaba la
gente que querías. Recuerdo aquellos días hablando hasta las tantas contigo,
del pasado, del presente, y de un futuro que no existe. Y es que hace mucho que
ya no eres la misma persona, ya no sonríes cuando nadie te mira, ya no eres
capaz de escuchar ciertas canciones sin recordar, ya ni si quiera me escribes.
Echo tanto de menos aquello que fuiste, recuerdo que antes me querías y no
entiendo qué coño ha pasado para que ahora no seas capaz de mirarme a los ojos,
tal vez te de miedo lo que tienes enfrente, tal vez no quieres aceptar que es
cierto, que has cambiado, que ya no eres aquello que fuiste, aquello que
prometiste que nunca dejarías de ser. Y ya no lo eres. Quiero que todo sea cómo
antes, como cuando tenías magia para resolver cualquier problema, cuando nos
entendíamos con una mirada, cuando decías las cosas a la cara sin miedo a que
pudiese opinar el resto de la gente. Cuando no tenías miedo de querer, de
quererme, y el miedo no entraba dentro de tus planes. Quiero volver a ver
aquellos ojos llenos de dudas pero siempre con una solución en la sonrisa,
aquella sonrisa que tanto me gusta, aquella sonrisa que ahora no encuentro por
ninguno de los cajones de mi habitación. ¿Donde se escondieron tus ganas de
reír? ¿Tus ganas de luchar por mí? ¿Todo aquello que prometiste? Donde están
todas aquellas promesas? Me juraste que seriamos felices, y ahora tengo que ver
alguna fotografía para recordarte feliz, y duele, joder que si duele... Duele
recordar como hace unos años éramos el equipo perfecto, el equilibrio para una
vida que sabíamos que estaba llena de baches, pero nadie me dijo que terminaría
enamorándome de unos de ellos, y que entonces empezaría a echarte de menos a
ti. Es cierto que en la vida no se puede tener todo... Pero te prometo que no
quiero volver a perderte nunca, y, si, tal vez me equivoque, de hecho estoy
segura que me equivoque cuando decidí que era mejor estar con el que contigo,
lo hice mal y lo estoy pagando cada día, pero si te sirve de algo: nunca
volveré a alejarme de ti, pero tienes que volver a ser como eras antes, con esa
sonrisa que era capaz de ganarle la guerra a cualquier hijo de puta que se
cruce por el camino. De verdad, perdóname por olvidarme de ti, por no saber
cuidarte, por no darme cuenta que te estabas convirtiendo en una persona fría,
en todo lo que dijimos que nunca seriamos. Y ojala vuelvas pronto, porque nunca
pensé que echar de menos a alguien fuese tan duro, pero si hay algo más triste
que echar de menos a alguien... es que ese alguien seas tú mismo. Ojala sea
capaz de perdonarme porque me echo de menos. Y duele.
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