jueves, 24 de enero de 2019

Demasiadas preguntas para tan pocas respuestas




Quizás hoy me toca hablar del miedo, del miedo que, sinceramente, tengo a casi todo, tuve miedo de quererte, de perderte, de ser dos, de seguir siendo una, de no poder ser con nadie más, de no ser conmigo, contigo, de mi, de ti, de nosotros, de ellos, de todo lo que un día quise y de todo lo que me queda por querer. Y tengo miedo porque siento, porque me duele y sobretodo porque me duelan más cosas.Y quizá lo tengo porque ya me ha dolido demasiado el paso del tiempo que arrasa con todo, o quizá porque me despedí de alguien que iba a ser para siempre, o porque otros se fueron sin ni si quiera despedirse, y también prometían quedarse en todas.Miedo de no estar a la altura de algo, de mi misma, miedo a mostrarte como soy y que sepas por donde romperme en dos. Miedo a ser sincera por si alguien me está miento, a mirar a los ojos por si acaso me quedo atrapada en ellos, a decirte que no quiero perderte, por si acaso te pierdo.Lo reconozco, tengo miedo a todo. Seguramente, porque antes, en algún momento de mi vida; ya lo perdí todo y se cómo duele.Pero también se que después de estar completamente en la mierda, tras días, seguramente meses y muchas lágrimas a escondidas, se sale, o por lo menos dejas de ahogarte en tus propios problemas, que ya es un gran paso.Seguramente he vivido en todos los estados que puede vivir una persona, conozco la decepción que sientes al perder a ese amigo que era para siempre, el dolor de la muerte de un ser querido, la rabia de aquel chico que te mintió en la cara, la tristeza de ver a tu madre llorando por algún motivo, la preocupación de cuando no consigues olvidar a alguien, el rencor por aquella persona que te traicionó cuando menos lo esperabas, la desgana después de pasar una época de mierda, la desesperación de llorar hasta quedarte dormida y después despertar y preguntarte porqué lo has hecho si lo que querías era seguir durmiendo. Las dudas de una persona jodidamente insegura y que dejó de confiar en todo el mundo, incluso en ella misma, la ansiedad que ni si quiera sabes qué coño te pasa, pero te pasa y te pasa mucho, y duele, y duele mucho. La depresión de no querer salir de una cama, de alejarte del mundo, de querer solamente desaparecer.Y es por eso que puedo hablar de sentimientos, porque los he vivido, igual que he vivido la sonrisa de ver sonreír a alguien a quien quieres y ser tu el motivo, la alegría de despertar al lado de alguien que quieres que duerma contigo para siempre, la incredulidad de ver cómo aquello que quisiste durante tanto tiempo está contigo, y no con otras. El sentir que has nacido para querer a alguien y ese alguien ha nacido para que le quieras, la complicidad de una mirada, de un domingo por la tarde, la amistad que me enseñó quien vino y se quedó cuando todos se fueron, el amor que sentí y que hice aquella noche que nunca voy a poder olvidar, ni quiero. La forma más pura de querer a alguien,  el sentir que vuelas sin levantar dos palmos del suelo, el sentirme libre, jodidamente libre cuando volaba junto a sus alas, el querer, por encima de mis posibilidades, el enamorarme , como nunca pensé que podía hacerlo, el querer a alguien casi más, y sin el casi, que a mi misma.Por eso puedo escribir sobre el miedo, porque lo tuve todo y lo perdí, y se lo que se siente cuando lo pierdes todo, y sé el miedo que tengo a volver a perder algo, alguien.Pero si algo he aprendido, es que si pude salir de un pozo jodidamente hondo del cual estaba segura que no saldría nunca; puedo salir de todos los avugueros que me puede provocar el futuro.Si fui capaz de vendarme una herida que me rompió en dos, y ahora poder tocar la cicatriz sin que apenas escueza, soy capaz de volver a hacerme mil rasguños más en la piel, porque sé que puedo sanarme.Escribo sobre esto porque he vuelto a tener miedo, y no me gusta, vuelvo a tener miedo de perder a alguien, porque vuelvo a querer muy por encima de lo que me gustaría, vuelvo a encontrarme sonriendo sin motivo por los rincones, justo como lo estoy haciendo ahora mismo, como una estúpida a la que, una vez más, le han despertado aquella parte que tenía guardada.Vuelvo, sin querer, a pensar en alguien antes de dormir, a imaginarme un futuro que no tengo ni idea de si va a pasar, a despertarme y pensar cómo despertarás, a dormir y pensar cómo dormirás,  cual será el lado de tu cama, cómo será el humor de tus mañanas, si te gustará el café caliente o eres más de dejar que se enfríe, si seré lo suficiente para ti, si esto mañana acabará, si siquiera empezará, si tu piensas lo mismo, si por algún casual, en algún momento de tu vida has pensado en un futuro que lleve mi nombre.Si mañana seremos dos, si en mi próximo cumpleaños serás tu el regalo, si te gustará la forma en la que te quiero cuidar, si tu también tienes miedo, que cojones pensarás, que pasará por tu cabeza cuando hablas de mi, o conmigo.Si tu tampoco quieres perderme, si a ti también te da pánico esta situación, si te da miedo enamorarte, si has sonreído en algún momento al escuchar esto, si tu tampoco quieres quererme por miedo a que te haga daño, si también piensas que enamorarte es darle poder a alguien de que te haga daño y esperar que no lo haga, si también te juraste que nunca, nunca, nunca volverías a querer a nadie con tanta fuerza y ahora te das cuenta que has vuelto a caer, si también tienes tantas preguntas cómo yo. Si también sientes como yo, si también tienes miedo cómo yo, si también te sientes estúpido como yo, si también, como yo, piensas que, una vez más los sentimientos le ganan al miedo, y menos mal

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