miércoles, 23 de enero de 2019

Y de pronto...Ya era tarde

Ya sabía que te iba a echar de menos, lo supe la primera vez que dormi contigo, cuando tú descansabas y yo te miraba , observando cómo era posible que todos mis futuros estuviesen en mi cama, a mi lado, tranquilo, cómo ignorando que alguien se estaba muriendo de amor en aquel instante. En ese momento también me dí cuenta de que soy imbécil, porque hay que serlo para tener al lado, quien quiere que se todos tus principios y tu, por tu puta inseguridad de mierda, estar pensando en todos los finales.  Porqué si, porque casi antes de empezar a quererte tan fuerte ya estaba pensando lo mucho que me costaría olvidarte, porque antes de dormir contigo pensaba en lo mucho que me costaría salir de la cama a la mañana siguiente, en lugar de aprovechar que tenía todo lo que quería a menos de 2 centímetros de mi cara.Dejé que me invadiese el miedo por el simple hecho de que estaba acostumbrada a perder, porqué, tal vez, me había acostumbrado a la soledad de alguien que tiene miedo a que le quieran; por si luego le olvidan.No es fácil empezar algo que sabes que va a terminar, pero créeme que duele más quedarse con la duda. Y al final, de tanto miedo a quererte te quise como nunca había querido a nadie, pero nunca fui capaz de demostrarte que eras todo lo que necesitaba en mi vida, que nunca fuiste un aquí te pillo aquí te mato, y ahora, me mata el no haber podido explicarte todo aquello a tiempo.Nunca, nunca fue el acostarme contigo, era por despertar a tu lado, nunca fuiste un pasatiempo ni algo que se olvida tras un par de copas de esas que se convertían en botellas vacías por el suelo y el corazón lleno, de miedo quiero decir, porque siempre fue muy fácil emborracharme contigo, pero nunca pude con el dolor de la resaca al no saber cómo decirte que te quedases también un domingo por la tarde y no solo un sábado por la noche.Ahora, con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que aquello de esconder sentimientos no funciona, que somos un par de imbéciles que se quisieron, tal vez a destiempo, y mal, porque nunca fueron capaces de ser sinceros el uno con el otro. Y nos hemos dado cuenta, como siempre, mal y tarde.Tú, dudando de si algún día te quise, y yo, sin saber cómo explicarte que te quise desde siempre pero quizá me asustaba escuchar un " y yo" por respuesta y tener que saltar al precipicio sin chaleco anti alas. Porque, leí que costumbrarse es otra forma de morir, y si, yo me maté el dia que me acostumbre a estar sola, el dia que no fui capaz de jugármela por ti, cuando en realidad eras lo único que merecía la pena en mi vida.
Quien sabe, solo sé que fui cobarde al no saber decirte que me enamoré de ti mucho tiempo atrás, cuando llegaste más o menos. Ya lo decía el Maestro:” Los besos que perdí por no saber decir te necesito” Y ya es tarde, y no puedo sentirme más idiota. Al final es cierto eso que de los errores se pierde, y nos perdimos por miedo a perdernos.Somos un par de imbéciles, que se quieren, como ya he dicho, tarde y mal.Al final, me has dado la mayor lección que me puede dar alguien, y es que el miedo en exceso solamente sirve para hacer jodidamente infeliz, y perder aquello que realmente vale la pena. Que vivir pensando en el futuro lo único que hace es destrozar tu presente, y que cuando se quiere, y se quiere de verdad; hay que decirlo antes de que se te haga un nudo en la garganta que no te deje volver a hablar a tiempo.Si sirve de algo te sigo queriendo, aunque sea tarde, aunque te deba demasiados domingos por la tarde, aunque hayamos sido unos cobardes, aunque haya pasado demasiada gente por nuestra vida intentando llenar un vacío que nosotros mismos provocamos. Te quiero, y ya no tengo miedo a tener que olvidarte, porque esta vez sí, prefiero darme la hostia de mi vida, a preguntarme el resto de ella, que hubiese pasado si te hubiese dicho que te quiero, más o menos, desde que llegaste.


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