miércoles, 20 de febrero de 2019

Cuando AMISTAD se escribe con mayúscula.






Hoy toca escribir sobre ti, porque quiero, y sobre todo porque te lo mereces, porque no importa cuál sea la causa para estar triste, que, al final, siempre el motivo para reír eres tu. Y lo sabes.
Durante todo este tiempo que caminamos juntos me he aprendido hasta la más mínima coma de tu forma de ser, de tu forma de estar, de actuar, y supongo que he aprendido a respetarlas todas ( aunque en alguna no esté de acuerdo) pero no se trata de intentar cambiarte, se trata de quererte porque eres tu.
Dicho esto, y como ya te he dicho mil en demasiadas ocasiones;
Vas a caer mil veces y no tengo ni la más mínima intención de frenar tu caída, porque es necesario caer, porque tampoco dejarías que yo fuese tu colchoneta por si me hago daño intentando salvarte, aunque los dos sabemos que por ti lo haría todo, incluso hacerme daño si con eso consigo evitar una lágrima tuya.
 Pero vas a empeñarte en aterrizar solo y es normal, a veces es mejor eso a tener que explicar por qué estás a punto de caer, quizá para que no te digan que te pongas bien, que tienes todo lo que necesitas para ser feliz, que olvides los motivos para estar triste, y que sí, que nos sobran motivos, pero todos tenemos derecho a caer de vez en cuando.
Por eso, cae todas las veces que creas que es necesario, y quédate en el suelo todo el rato que necesites, y llora, y patalea, y aléjate de todo el mundo, menos de ti mismo. Construye una barrera entre lo que piensas y lo que sientes, entre tu día de mierda y los mil motivos que sabes que tienes para sonreír, incluso aléjate de mi si lo necesitas, que yo estaré ahí, aunque no puedas verme, aunque necesites estar solo, sabes que siempre estoy contigo, incluso cuando no lo estoy,
 incluso cuando te sientes solo, incluso cuando crees que no necesitas a nadie, que puedes con todo y que no cuentas tus mierdas por no preocupar a la gente que tienes alrededor, aunque luego, eres el primero en estar cuando yo me rompo en dos.
Tranquilo, mi no me importa si lloras hoy con tal de que mañana sonrías más fuerte.
Quiero decir, que yo estoy siempre, siempre que me necesites, que no tienes que explicarme cuando estás triste porque se te nota, que no tienes que decirme que me necesitas porqué lo sé (aunque a veces nos cueste reconocer esas cosas) Porque los dos sabemos que nos tenemos, que solo hace falta una señal para salvarnos el uno al otro, y lo mejor de todo es que lo hacemos casi sin querer.
No te imaginas las veces que una conversación contigo sobre cualquier tema sin sentido me ha salvado el día, aunque tú no supieses que necesitaba ser salvada. Y eso debe ser algo parecido a la magia.
Pero me enseñaste tu truco, y posiblemente sea ser quien más sonríe pero quien más lleva por dentro, quien se esforzará por hacerte sonreír pero no querrá que tú sepas que esté triste, porque no quiere preocuparte, porque piensa demasiado en los demás en ocasiones, y porque otras veces se le olvida pensar , porque cometes mil errores, y eso es lo que te hace especial,
No eres la persona que siempre he soñado con tener a mi lado, eres la persona que ya llegado a mi lado y ya no quiero que nadie ocupe ese espacio que tú ocupas ahora mismo, porque eres tú, y soy yo cuando estoy contigo, y me haces ser libre, y olvidarme de relojes, calendarios, de problemas, de preocupaciones, de todo, absolutamente de todo cuando nos da por perdernos donde sea, pero contigo. Esa es tu magia, que me haces feliz sin preguntarme si estaba triste. Y no sabes lo difícil que es eso,
Ojala algún día conozcas a mi « yo» cuando estoy hecha una mierda, porque es así como soy más real, mas de verdad, pero es tan difícil romperse a tu lado,  es tan complicado que una conversación contigo no termine en risa, en una cerveza detrás de otra sin importar que hora es, en que día estamos o en que momento nos tocará volver a la realidad.
Y cuando vuelvas a la realidad y caigas, estaré ahí, lo sabes, aunque a veces ni si quiera necesitas que nadie te ayude a levantarte, ni si quiera que te se acuesten contigo en el suelo, a veces te sobra y te basta con saber que cuando te levantes te estaré esperando con una sonrisa, con dos litros y con ganas de darte un abrazo y decirte que la vida es muy puta, pero es más fácil cuando la compartes, y no se me ocurre mejor ( o peor ) compañía que la tuya para seguir jugando en este juego de subidas y bajones al que llaman vida.
Rómpete las veces que necesites, vete lejos, olvídate de todos, pero vuelve. Que te estaré esperando.
Justo eso, no quiero que estés siempre a mi lado, quiero ser el sitio donde siempre regreses, bien sea para estar jodido o para decirme que ya estás bien, incluso para decirme que me suba al coche, que nos vamos pero no sabes dónde, y perdernos. Adoro perderme contigo, me parece la mejor forma que tengo de encontrarme.
Podría caer en los tópicos y decirte que eres increíble, lo que cualquier persona necesita al lado y que rozas la perfección, pero eres un desastre y a veces no hay quien te entienda, ahora tienes ganas de comerte el mundo y ahora solo quieres desaparecer, ahora estás de subida y seguramente en un rato de bajón y no sabré cómo ayudarte porque no quieres pedir ayuda.
Sí, eres un desastre, pero quiero seguir desordenando mi vida contigo, que la perfección debe ser muy aburrida, y allí seguro que no hay cervezas, y si las hay no las compartiría contigo, así que tampoco me sirve,
que yo me quedo con tu locura, con tus idas y venidas,  tus bajones, tus subidones, tus peros, tus no sé qué hacer, tú me muero de sueño, tus bromas, tus canciones, tus historias que repites 300 veces y me la sé de memoria pero siempre cambias el final, tu exagerar algo que estás contando y mirarme en plan…no digas nada, las miradas, me quedo con las veces que nos hemos dicho tantas cosas sin abrir la boca.
 Me quedo contigo, a las tantas de la madrugada intentando arreglar el mundo, sin saber que eso, justo eso es lo que nos arregla a nosotros dos también. Aunque no sepamos pedir ayuda y muchas veces no la queramos, porque a veces no necesitamos a alguien que nos salve, sino alguien que entienda que ha sido un día de mierda, pero mañana todo irá mejor, y lo más importante; todo irá contigo. Y eso es mucho más que suficiente.
Gracias por aparecer en mi vida y mejorarla, por aceptarme, por dejar que me equivoque, por saber perdonarme y pedir perdón, por poner mi vida patas arriba cuando llegas arrasando con todo. Por quitarme mi calma, y dármela cuando más lo necesito, por saber ser quien me hace reír y también quien me escucha llorar.
Por todas las veces que has acariciado cicatrices de otra gente, y me has ayudado a coser las heridas, porque todo el mundo sabe cortar, pero nadie cose como tu una piel completamente cubierta de pasados, de futuros que la angustian y la llevan de ansiedad y de presentes que la agobian. Pero llegas tu, y me enseñas que solo existe el aquí y ahora, y aquí y ahora somos tu y yo.
Gracias por llegar y quedarte, por mejorarme sin cambiarme, por devolverme la ilusión que no me habías quitado tu, por escuchar mis ralladas, mis movidas y mis tonterías sin juzgarme, sin hablar más de la cuenta de ellas, simplemente dejándome que las suelte y luego abrazarme, y que todo parezca un poco más fácil. Y es que lo es, la vida es una montaña rusa y lo sabes, pero es mucho más divertida si me subo contigo.
Ojala te siga llorando a ti sobre el desamor, porque no sabes cómo me dolería tener que llorarle a alguien por un desamigo como tú, porque el resto de la gente va y viene,
Tu, te quedas, y no te vayas nunca tío.  
Testime


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