jueves, 14 de marzo de 2019

ME CONVERTÍ EN UNA PERSONA TÓXICA ( Y LO SIENTO )





Hace tanto que compartimos camino que mis huellas se han acostumbrado a ir tras tus pasos. Tantos lugares donde nos quisimos y tantos donde intentamos olvidarnos cuando las cosas no iban bien.


Supongo que sería mentir decirte que las cosas han sido fáciles, porque no lo fueron, porque nos empeñamos en jugar a ver quien quería más, sin pensar que en cualquier tipo de relación el resultado debe ser empate. Si gana quien sea; vienen los problemas.


Y vienen por ambas partes, porque alguien no puede querer más sin terminar necesitando eso mismo por parte de la otra persona, casi inconscientemente, pero cuando quieres tanto necesitas que te quieran igual, por eso de que de repente te das cuenta que estás dando muchísimo más de lo que recibes, y al principio puede estar bien; pero termina destrozando porque empiezas a sentir  que tú no importas, y seguramente si lo haces; pero no en la misma medida.

Por otra parte tampoco es fácil ver cómo alguien te está pidiendo más cosas de las que seguramente te apetece darle, y no porque no te importe, sino porque tal vez estás en otro punto, o porque tienes otra forma distinta de demostrar el cariño. No lo se, pero en cualquier caso, ninguna relación donde alguien entrega demasiado y el otro se queda atrás va a funcionar. Y repito, por ninguna de las dos partes, porque llámalo X se cansará de dar sin recibir lo mismo y llámalo Y se cansará de que, en cierto modo, le exijas algo que no le sale.

Con todo esto quiero decir, que quien no te da lo que te gustaría no es un hijo de puta, no es un cabrón que solo quiere hacerte daño, simplemente no juega en tu liga, y no debes intentar que juegue tu partido; porque vas a terminar perdiendo tu. Porque vas a ser tú la que ves que te estás haciendo daño queriendo por los dos, la que tienes que mendigar un poco de cariño, la que empezará a pensar que no es suficiente para la otra persona, y no, no es eso; a veces simplemente hay cosas que no, y esta es una de ellas.
Pues empezamos justo así, como no hay que hacerlo, jugando a ver quien quería más, y perdí, perdí porque me di cuenta que en poco tiempo había construido mi mundo alrededor tuyo (gran error por mi parte por cierto). Perdí cuando me di cuenta que estaba exigiendo cosas que no debí exigir, cuando me convertí en una persona tóxica, para mi misma digo, y seguramente también para ti, porque ni yo merecía mendigar amor, ni tú estabas obligado a dármelo.

Por eso me alejé, porque empecé a quererme yo, y me di cuenta que no era justo para ninguno de los dos lo que estaba haciendo, repito; yo no merezco mendigar cariño, y ya no era eso, es que me estaba destrozando el ver cómo yo no era tan importante para ti, como tú lo eras para mí. Me dolía ver cómo tú podías vivir sin mi, y yo empezaba a no poder hacerlo (y si, tienes una relación tóxica cuando no puedes vivir sin otra persona, la dependencia no es amor) Y era mi culpa, totalmente.
Así que me fui, porque te quería y me dolía y sobretodo porque me quise, porque no iba a seguir enganchada a algo que nos estaba haciendo daño a los dos. A mí, por tu indiferencia, y a ti al ver que me estabas haciendo daño y no sabías como hacer las cosas bien.

Durante un tiempo estuve realmente jodida y lo sabes, aunque nunca te lo dije, pero nunca pensé que echaría tanto de menos a alguien, echaba de menos incluso las broncas, el sentirme mal por cualquier cosa que hubieses hecho o que no hubieses hecho, echaba jodidamente de menos, incluso, tener que correr detrás de ti, cuanto tu solo caminabas. Ahí fue cuando me reafirmé en que nuestra relación era jodidamente tóxica, hay que caminar juntos, nunca correr detrás ni delante de nadie.
Después de un tiempo donde te puse por los suelos por el simple hecho de que no eras capaz de sentir lo mismo que yo, me dí cuenta que en todo momento habías sido sincero, y que no era tu culpa si no sentías aquello. Recuerdo que me dijiste “sería muchísimo peor mentirte para verte feliz un rato y hacerte llorar toda la vida” Y me enfadé. Y joder, tenías razón. Ahora sé que tenías razón. Yo no merecía que fingieras algo que no estabas sintiendo.

Pasaron los meses y me di cuenta que podía vivir sin ti, perfectamente además, conocí lo que era la estabilidad (cosa que a tu lado la había perdido por completo al depender de ti, y no de mi) Descubrí que aquello que tantas veces llamé amor, no fue más que una obsesión de alguien que necesita urgentemente alguien que la quiera, lo que no sabía es que ese alguien era yo misma. Porque ahora ni se me ocurre mendigar el amor que necesito, si no encuentro; me marcho. Y contigo me quedé tantas veces que terminé odiándote por algo que ni si quiera estabas haciendo tu.

Volvimos a vernos cuando las heridas no sangraban ni lo más mínimo , y menos mal, verte unos meses atrás me hubiese partido en dos por completo, supongo que fue entonces cuando nos dimos cuenta de que las cosas pasan cuando tienen que pasar.
Aquella noche me dijiste que me echabas de menos, y seguramente yo también lo hacía pero no iba a permitirme que lo supieses. Habíamos corrido tanto en el pasado que fue jodidamente agradable caminar a tu lado, volver a descubrir aquello que me hizo querer quedarme siempre. Con una diferencia; esta vez primero estaba yo, y después el mundo.
Supongo que lo que fueron 4 conversaciones se convirtieron poco a poco en algo que empezaba a pasar todos los días, y si, pensé que había retrocedido y estaba volviendo a jugar a aquello de quererte más, hasta que me dijiste te quiero.
Hasta que nos dimos cuenta que, esta vez, estábamos empate, yo, había dejado toda adicción a ti al lado, porque sabía que podía vivir sin ti, y tu, te habías dado cuenta que podías vivir sin ti, pero no querías. Y fue justo entonces cuando todo esto empezó.
Al final, me di cuenta que es cierto aquello de que si no te quieres no vas a poder querer a nadie, o al menos no vas a poder quererle bien, porque vas a exigirle cosas que no son suyas, el amor que no sientes por ti mismo; vas a intentar que te lo regale otra persona, y las cosas no funcionan así.
Se trata de sumar juntos, de ir de la mano, de caminar juntos, pero nunca de echar a correr demasiado rápido o de quedarte parado esperando que otra persona sea quien continúe el camino por ti.

Desde aquí, gracias por la paciencia, y lo siento por todas las veces que, en el pasado, me comporté como una persona jodidamente tóxica. Y gracias, sobre todo, por darte cuenta, que detrás de toda aquella inseguridad, toda aquella mierda, había alguien que solo se tenía que querer un poquito más, y sobre todo un poquito mejor, para demostrar que podía hacerte feliz.

Y menos mal que nos dimos cuenta a tiempo que no se trata de querer mucho, se trata de querer bien, y que a veces tenemos que retirarnos a tiempo para conseguir curarnos, y entonces, y solo entonces ganar la partida. Que no podemos querer alguien estando jodidamente rotos; porque terminaremos pinchando con nuestros pedazos, que a veces se trata de curarte tú, y el resto; si tiene que venir; vendrá. Y viniste, y esta vez para quedarte.
Y ahora sí, ahora puedo decir que te quiero, que te quiero mucho, y que te quiero bien. Que me quiero mucho, y que me quieres bien.

Y sobre todo; ahora sí; empate, ganamos los dos, un placer jugar contigo el partido de vuelta.

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